Se podrían definir en dos
palabras “Falsas ciencias’’. Se
definirían como disciplinas que se hacen pasar por ciencias, pero en realidad
no lo son. Intentan poseer el nombre de ciencias para poder poseer la
respetabilidad que reciben los productos que si que provienen de este campo.
Estas ‘’falsas ciencias’’ no
utilizan métodos experimentales rigurosos en sus investigaciones y afirman
haber alcanzado resultados positivos, aunque sus pruebas son altamente
cuestionables y sus resultados no son corroborados por investigadores
imparciales.
Un ejemplo bastante conocido
en este campo sería la Astrología. Esta
pseudociencia se basa en la creencia de una
relación causal entre la posición relativa de determinados planetas, satélites
y estrellas en la fecha de su nacimiento y la personalidad y expectativas
futuras de las personas.
Estas “falsas ciencias” son
inofensivas hasta el punto de que la gente empieza a creer en ellas y a
valorarlas como una ciencia. El problema de esto estaría en empresas que
podrían aprovecharse de estas creencias para vender productos, como sería el
caso de las pulseras Power Balance, a las cuales se les atribuía propiedades
seudomilagrosas.
También se ha dado el caso
de que estas falsas ciencias llegasen a las universidades, como en el Colegio
de Médicos de Guipúzcoa donde lamentablemente se han visto programadas charlas
sobre la homeopatía (una pseudociencia que se define
habitualmente como el sistema médico basado en el uso de cantidades diminutas
de sustancias que en grandes dosis producirían síntomas parecidos a los de la
enfermedad que está siendo tratada.) o la creación de una Cátedra de Homeopatía en la Universidad de Zaragoza o la programación por parte de la UNED de tres cursos de máster en los que se enseña
esta pseudociencia.
Marta García 1ºC
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